Nombre de la Ruta: Circular de A Freixa (Zona P-2).
Distancia aproximada: 6 km aprox.
Duración aproximada: 3 horas.  
Dificultad: Media. Los primeros kilómetros (3,5 ó 4) hasta Paradela no tienen complicación alguna, pero a partir de aquí, el regreso a Liñares discurre por un sendero muy estrecho que bordea la empinada ladera del monte.
Como llegar: Primero debemos llegar a la población de A Lama, para lo cual podemos tomar la C-531 desde Pontevedra hacia Ponte-Caldelas y seguir las indicaciones, bien desde Vigo-Redondela por la carretela de Fornelos. Si se llega desde Ourense, se puede acceder por la C-531 desde A Cañiza. Una vez en A Lama seguimos por la PO-240 en dirección Beariz por la parroquia de Antas. A pocos km. de atravesarla hay que tomar el desvío a la derecha en el cartel 'Carballeira Xesta' y seguir la carretera hasta que se vuelve a torcer a la derecha en el indicador 'Fervenza Oitavén'. En la aldea de Liñares, después de pasar el cartel de 'fervenza' es aconsejable dejar el coche bajo unos olivos unos metros a la izquierda del pequeño indicador enclavado en un poste.
Recorrido: Se desanda ese pequeño trecho para iniciar la ruta bajando hacia el puente de Liñares que data, según una inscripción encontrada en uno de sus sillares, de 1794. Se inicia la marcha siguiendo la calzada del 'Camino Real' -antigua e importante ruta comercial desde la costa hasta la comarca del Ribeiro, en Ourense- que lleva a Cortegada. Pasamos por una cancilla y bajo el puente hay una buena zona de baños. El camino empedrado transcurre por una ligera pendiente hasta alcanzar la falda del monte bajo. Se continúa hasta encontrar un cartel de madera a la derecha, y seguimos bajando por la calzada de piedra acompañados por la música del agua hasta un vallado en el que se ha habilitado un pequeño hueco para el paso del caminante. Pulse sobre la imagen para ampliar

Pulse sobre la imagen para ampliar

En este punto el camino discurre entre espesos helechos que en varias ocasiones parece que van a 'tragar' el sendero hasta que se encuentra, a la derecha, la señal de doble barras en un poste. Es el momento de bajar hacia un muro que durante un rato va bordeando el agua.
Se pasa junto a una pequeña traída o deposito de agua y se llega a la aldea de Cortegada.
Desde este punto debe seguirse bajando por camino asfaltado hasta la carretera y en el 'Peto de Animas', típica capillita que se erigía en los puntos en los que alguno de los lugareños aseguraba recibir la visita de almas de difuntos, celebramos el encuentro con el río Xesta.
Bajamos por el camino pavimentado por la derecha de la capillita, ignoramos una desviación que indica 'Fonte' y unos metros más allá nos despedimos del cemento para tomar un sendero a la derecha. Hay una señal poco visible en el muro izquierdo, y debe mantenerse la marcha siempre por el camino principal, aún teniendo en cuenta que algunas marcas están prácticamente borradas, pero que confirman la buena línea.
Pulse sobre la imagen para ampliar

Se continúa el camino hacia el río. Nos encontramos una bifurcación en V, que tomaremos por la izquierda, y poco después otra, optando esta vez por el camino de la derecha, con marca en el suelo y nuevas señales de madera que confirman la ruta.
El murmullo del Xesta nos acompaña al paso por un bosque de acebos y robles para luego bordear un riachuelo que confluye en el propio río. En este punto una señal puede hacernos pensar que se debe bajar hasta la misma orilla del río, pero es aconsejable seguir el sendero por el que íbamos, junto a un pequeño muro, que conduce hasta un prado, rebasado el cuál se vuelve a encontrar la senda junto al margen izquierdo del Xesta que conduce hasta el asfalto de la carretera de Gaxate a Xende.

Pulse sobre la imagen para ampliar En lo alto a la derecha ya se divisa la aldea de Paradela.

Nada más pasar el puente, en el segundo camino por la derecha, una corredoira (camino estrecho de carros) empedrada conduce a la aldea (un poste de madera conserva parte de pintura de lo que un día fue la señal de la ruta que alguna mano gamberra destrozó).
Cruzamos Paradela pasando por la capilla de Nuestra Señora de la Anunciación y siempre subiendo por la derecha hasta la última casa, en la que se deja el pavimento para tomar un estrecho y empinado sendero que lleva a los antiguos molinos, algunos en funcionamiento, movidos por la traída de aguas que viene desde A Freixa.
Pasados los molinos, en un tramo aproximadamente de un kilómetro y medio la ruta adquiere dificultad y riesgo, por lo que no es aconsejable para personas con problemas para superar obstáculos o con problemas de vértigo.
Este tramo se asume siguiendo la canaleta de la traída de aguas, y un estrechísimo sendero de pies, algunas veces con falso suelo producido por la maleza que es preciso seguir con cuidado y si es posible ayudado de algún tipo de 'bastón' que ayude a inspeccionar el suelo ya que la caída a la derecha hacia el lecho del río, sin ser un abismo, es respetable.
En la ruta encontramos con una piedra que corta el camino pero tiene asideras de hierro forjado de fácil acceso, aunque para el que tenga respeto a las alturas es más práctico y refrescante descalzarse y pasarlo por la canaleta del agua entre las rocas durante unos 3 ó 4 metros.

Pulse sobre la imagen para ampliar

Pulse sobre la imagen para ampliar Todas estas dificultades se ven compensadas por la vista de la fervenza o cascada. El Xesta, tras llegar a Liñares, se lanza decenas de metros en picado, revolviéndose entre las piedras para continuar su curso hasta juntarse con el río Parada. La unión da lugar al nacimiento del Oitavén.
Este sendero termina justo encima de la cascada. Para volver a Liñares, desandamos el camino hasta la curva antes del final en la que comienza un sendero ascendente que lleva de nuevo hasta la aldea que se encuentra a unos trescientos metros de este punto.
Imprimir
Volver