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Baiona-Viladesuso (17.02.2008)
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'Un agradable paseo
costero por la Serra da Grova'
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| Ya era cerca del mediodía con lo que se agradeció el bocata y agua que surtió la organización para los que se quedaban a comer. A pesar de llevar casi tres semanas sin caer gota, la belleza de la zona sigue siendo un gran atractivo para efectuar un alto en el camino. En 20 minutos repusimos fuerzas y, como detalle acrobático, Jorge nos mostró las capacidades de su Suzuki preparadísimo para solventar las zanjas más traidoras. Un maestro, si señor, aunque no sé si sus acompañantes aguantaron el bocadillo con el susto de la inclinación lateral galopante. |
| Un corto trecho más nos llevó al asfalto, en donde cambiamos un poco de tercio acercándonos hacia el interior. Cerca de la caseta de apoyo de los cazadores tomamos pista a la derecha, dejando la falda de la montaña para pasear por la zona de cumbre, siempre flanqueados por unas excelentes vistas y paisaje muy despejado, en parte por los incendios de veranos atrás conjugados con la actividad de las empresas madereras. | |
| Aquí tuvimos la única peripecia (pequeñita...) con Roberto semi-atascado en un ataque de cruce de regato pero que solventó pronto por sus propios medios. Tras ello, nuestro paso por la simpática caseta del 'Asador Criollo' , ocurrente rótulo del usufructuario de la modestísima (y breve) edificación cementada, eso sí, con unas panorámicas sin igual. Solo nos faltó el churrasco. | |
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Fue el aperitivo de la zona más trialera que nos quedaba por pasar, nada complicada pero sí plagada de piedra grande suelta que puso a prueba los amortiguadores y las dentaduras postizas, aunque la brevedad del tramo impidió que cundiera el pánico entre los novatos en esto de las rutas 4x4. Esperemos que les haya hecho coger el gustillo este paseo saludable por el monte. |
| Antes de tocar de nuevo el asfalto, los propietarios de los coches más preparados nos obsequiaron con una demostración de las cualidades de sus vehículos en un charco de obra bastante enfangado cuya profundidad era desconocida... hasta que entraron los valientes, que salieron incólumes pese a todo porque el obstáculo era salvable y la sangre no llegó al río... digooo el agua no llegó a la toma de aire. | |
| Cercana ya la hora de comer, fuimos descendiendo hacia la costa hasta alcanzar una pista que nos acercaría a la parroquia de Viladesuso, fin de la ruta. Las obras de canalización de los regatos al paso por la pista principal nos aportó una buena dosis de polvo (¡¡ a ver esas lluvias !!) y una postrera improvisación ya que la pista que debíamos tomar se encontraba cortada por las máquinas excavadoras. | |
| Dado nuestro buen conocimiento de la zona, una rápida investigación nos llevó a encontrar alternativa un poco más adelante para concluir sin problemas en el corazón de la parroquia oiense, zigzagueando entre sus casitas para acceder a la carretera general y al restaurante 'Roca Brava' en donde teníamos concertado el almuerzo, momento para reponer y para comentar las 'hazañas' y vicisitudes de este día de paseo, pienso que agradable y entretenido, por los montes del Val Miñor. | |
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De aperitivo croquetas y una riquísima tortilla precediendo a la merluza con ensalada y al asado de lomo, todo ello regado con vinos del país. De postre, helado con el afamado roscón de yema guardés, un excelente epílogo rutero que siempre buscamos cuidar al máximo dentro de nuestras posibilidades. |
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| Como suelo decir, una excelente jornada en la que tuvimos buen tiempo y buenas condiciones de la ruta. Buena compañía, naturaleza, aventura, diversión... en fin, que os citamos a todos para la próxima y el que se lo pierda... ¡peor para él!. | |
| DAVID G. LEGIDO |
FOTOS: OMAR PEREZ, D. SOTO y D.
GARCIA
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