|
Estuario del Miño
(08.07.2006)
|
|
Descubrimos el
estuario del Miño desde su interior en una preciosa mañana
de julio
|
|
| Al llegar a las inmediaciones de la isla que durante muchos años sirvió como penal militar portugués, se empezó a sentir el oleaje y los 'botecitos' característicos provocaron cierto respeto en algún viajero, además de la prevención de sujetar 'por si las moscas' las botellas del pequeño agasajo gastronómico que nos ofrecía la dotación del catamarán. Nuestra incursión ya había sido suficiente y enseguida dimos vuelta para efectuar la remontada con una preciosa visión del monte Santa Tecla en A Guarda, que se yergue imponente en el rincón sur-occidental de Galicia. |
| En este trayecto de subida, ceñidos a
la costa portuguesa, pudimos observar las coquetas poblaciones de Seixas
y Lanhelas, auténticas muestras de las pequeñas aldeas del
litoral miñorano en su disposición y arquitectura. Aquí ya nos acercamos al límite de calado por la situación de la marea y emprendimos el retorno arrimados a las islas de A Canosa, As Pozas y Vimbres, auténticas reservas de aves acuáticas que cuentan con un puesto de observación ornitológica y de la variada fauna de la zona. |
| A la vera de la parroquia de Salcidos
fuimos alcanzando el final de nuestra breve singladura de casi hora y media
de duración disfrutando de una nueva y hermosa visión de un
paraje excepcional como es el estuario del Miño. Al desembarcar, la foto-recuerdo de rigor e inicio del camino hacia el siguiente punto de interés, el santuario de San Campio de Lonxe, en donde íbamos también a satisfacer nuestro apetito en una agradable comida al aire libre, con bajas porque algunos de los expedicionarios tuvo que desmarcarse del plan por motivos personales. Tomamos los vehículos y condujimos durante unos veinte minutos en dirección Tui hasta la parroquia de Figueiró, donde se ubica el santuario. Tiene un buena zona de aparcamiento y renovadas instalaciones para la comodidad absoluta de peregrinos y visitantes. |
| Después de una breve explicación de la historia y peculiaridades del lugar nos dispusimos disfrutar de los almuerzos de que cada uno se había pertrechado con antelación. Como siempre, ante la generosidad de todos, sobró comida y también postres, abundantes y variados gracias al trabajo de Lina, auténtica especialista en esta cuestión. | |
| De todo ello disfrutamos pese al
calor gracias al 'picnic' con cubierta de que dispone la plaza lateral del
santuario, un lugar tranquilo y muy cómodo, contando con la colaboración
del bar cercano que nos facilitó el disfrute del café y 'chupitos'
de sobremesa. Así llegamos al final del plan proyectado. Con la tarde libre por delante, a los 'responsables' de los elementos infantiles no les quedó más remedio (grato) que buscar unas pozas cercanas para poder refrescarse y despedida con el ánimo de juntarnos en la siguiente excursión que anunciaremos previamente en nuestra página de inicio para todo aquel que lo quiera compartir con nosotros. |
|