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Vedra (05.05.2007)
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Naturaleza, bellos
paisajes y muchas cosas más en una jornada completa
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| Siguiendo el camino llegamos a la fuente de Jovellanos, un bonito rincón con banco y mesa de piedra donde el escritor y ensayista concluyó y firmó alguna de sus obras. La fuente tiene su peligro porque, según comenta el sr. Sergio, existe una antigua creencia de que las mujeres que beben de ella se quedan embarazadas... aunque yo bebí ante el riesgo mínimo de que me sucediera algo tal en mi condición de hombre, pero las mujeres la verdad no se atrevieron, no sé porqué. En fin, que continuamos la visita, sin olvidarnos de mencionar los impresionantes tulipaneros de Virginia, hacia las 'estrellas' del jardín como son los paseos de camelias, de gran variedad y extraordinaria longevidad, y los magnolios enamorados que han entretejido sus ramas a lo largo de decenios. | |
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Antes de pasar a la siguiente parte de la visita al pazo, nos deleitamos con las plantaciones de romero y otras hierbas, con un rico y penentrante olor, y para los peques la exposición de escarbajos variopintos que nuestro Javier mostró con su habitual paciencia, tan amante como es del medio natural. Cuajados de admiración salimos de la zona ajardinada hacia la otra vertiente del pazo, la Carrera de los Olivos, un fantástico paseo en forma de cruz entre los prados. Aquí cada uno caminó a su antojo y la verdad es que tanto niños como mayores disfrutamos de este ambiente natural. |
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Francisco, encargado del restaurante, nos ofreció un sencillo pero sabroso menú de entrantes y churrasco que disfrutamos junto con el entorno que nos rodeaba. Los niños duraron poco tras los primeros bocados y enseguida quisieron volver a la zona de juegos, mientras que los demás aprovechamos para conversar y conocernos un poquito mejor. |
| Tras el último sorbo de chupito, nos dispusimos a trasladarnos hasta el siguiente punto, no sin antes visitar la granja que alberga el restaurante en sus inmediaciones. Tuvimos la suerte de que el responsable del área, el sr. José, pasara por allí y se ofreciera amablemente a guiarnos por el lugar, todo de acceso libre. El coqueto merendero arbolado dio paso a la zona de bancales donde habitan varios emús, ave corredora australiana de menor tamaño que el avestruz y más dócil. De allí pasamos a los cerdos de pata gallega, jabalíes, ponys, cabras enanas, cerdos vietnamitas, diversas razas de gallinas, faisanes, conejos... todo acompañado de las puntuales explicaciones del sr. José que amenizaron el paseo. | |
| No nos gusta hacer las excursiones
con prisa, así que nos dieron las seis de la tarde y aún no
habíamos realizado una de las actividades principales del día,
la mini-ruta de senderismo y escuchamos las primeras quejas por parte de
Maite P.,.... (es broma, es broma) ya sé que solo tenía ganas
de bajar la comida y no veía el momento de ponerse a caminar. Nos dirigimos entonces a la cercana población de Ponte Ulla. Subimos en coche hasta el área recreativa de la capilla de Gundián y allí estacionamos y nos pertrechamos para la pequeña caminata. |
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| Subimos en busca del puente del ferrocarril y desde allí pudimos contemplar, una vez más, el bello paisaje que se abre del descendente río Ulla desde la espectacular prespectiva que otorga la altura de esta obra de ingeniería. La vía férrea está en servicio pero no existe peligro porque está ligeramente elevada y existe un corredor de cemento a distancia segura. Eso sí a los infantes no les perdimos ojo y los más pequeños de la mano. | |