CON MALOS RESULTADOS EN CAZA MENOR Y MUY BUENOS EN MAYOR
CONCLUYÓ LA TEMPORADA GALLEGA
  por Luis Macías

El pasado día seis de enero, festividad de Reyes, se bajó el telón de la veda para todas las especies en la Comunidad Autónoma Gallega. Excepto para el zorro, especie para la que se prolongó su caza hasta el 19 febrero, principalmente al objeto de poder celebrar los correspondientes campeonatos federativos. Y para la becada, a la que se le pudo seguir cazando hasta el 29 de enero en aquellos terrenos acotados que así lo solicitaran en su plan anual de aprovechamiento cinegético.

Una campaña que contó con sólo 29 jornadas hábiles y que, además, la adversa climatología se encargó de reducirlas a la mitad. El caso es, que echaba a andar, a modo de "novedad" (otros años solía hacerlo más tarde) el Día del Pilar, el 12 de octubre, y lo hacía con las ilusiones acostumbradas, los fracasos de siempre y el mal tiempo de costumbre.

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La lluvia y la niebla no sólo restaron participación al solemne estreno, sino que los 50.000 aficionados que se atrevieron a desafiar a la adversa climatología, regresaron a sus casas, empapados y con el morral vacío. Sus caras, al final de la jornada eran el fiel reflejo del esfuerzo realizado y de los pobres resultados cosechados. Lo peor, que las mismas sensaciones se repitieron a lo largo de toda la campaña cazadora.
De todas formas, conste que en los resultados venatorios gallegos poco ha tenido que ver la pertinaz sequía que hemos padecido el pasado año y que tan negativamente se ha dejado notar en otros puntos de España. No. Aquí hasta podía decirse que esa sequedad fue una bendición al frenar los temibles ataques de mixomatosis y de nuemonía hemorrágico vírica, que cada año se ensañan con las poblaciones conejeras y tanto daño causan a la especie. Incluso las pocas perdices que poblaban la campiña gallega criaron fenomenalmente bien. Aunque luego ese inesperado aumento apenas se notara en el morral, debido principalmente a que esta gallinácea no pasa de la condición de ³reliquia² en el viejo Reino de Galicia. Francamente lo tienemuy difícil.

En cualquier caso, no podemos hablar ni de una temporada buena ni mala, sino más bien regularcilla y muy semejante a la precedente. Aun así, teniendo en cuenta que en Galicia el número de cazadores se eleva a casi 70.000 aficionados, en esta pasada estación cinegética se habrán cazado (10/15 piezas por cazador) algo más de un millón de ejemplares de las diversas especies que pueblan la campiña gallega. Y se habrán disparado (2/3 cajas por cazador), unos cinco millones de cartuchos. Al menos esas son las estimaciones oficiales.

POR ESPECIES

Como siempre, el conejo volvió a ser el consuelo de la mayoría de los cazadores galaicos, notándose un notable aumento en algunos zonas, como en muchos cotos de la costa coruñesa o en ciertos tecores (cotos) del Ribeiro (Ourense). Aún así y a nivel general, su abundancia puede considerarse poco más o menos como en la campaña anterior.

La perdiz sigue en esa más que preocupante cuesta abajo iniciada hace ya algunos años. La provincia de Lugo y la de Ourense fueron, dentro de la precariedad que nos embarga, las más agraciadas en su caza. En la de A Coruña salvo contadas excepciones, poco que contar y en la de Pontevedra, con la excepción del norte de la provincia, como Lalín, Rodeiro, Dozón y algo en A Paradanta, su presencia no pasa de testimonial. Referente a la liebre, aquí su caza se ve reducida a contados tecores, por lo que sus capturas poco inciden en el computo general. Sin embrago de un tiempo a esta parte se nota un esperanzador repunte de esta especie en casi todo el Noroeste. Las provincias de A Coruña, Lugo y algo en la de Ourense, son la que gozan de más prestigio lebrero.

Pasando con las anátidas, cada vez es mayor su riqueza y mayores también las trabas burocráticas para poder dispararles. Ello se debe a que su localización siempre se produce en ³zonas de seguridad² (ríos, embalses, zonas costeras...) y ahí está prohibido cazarlas. Aún así, los partidarios de su caza alcanzan buenos perchas y muchas satisfacciones. Concemos algunas peñas que han colgado más del centenar de individuos. Otra variedad que ha ganado protagonismo en los últimos años es la migratoria becada. Tanto, que ha pasado de ser la gran desconocida a convertirse en la ³estrella² del monte gallego. Sin embargo y aunque algunos opinan que la densidad de las misma podía equipararse a la de la temporada anterior que, por cierto, no fue buena; sus más acérrimos incondicionales opinan de manera distinta y los califican de ³cativeiros² o simplemente de ³regulares², culpando de la situación a la menor entrada de indibiduos que en campañas precedentes.
Pero también los hay que opinan que puede ser un ³aviso² para que tomemos las medidas oportunas de protección, apuntando a la contaminación de charcas y humedales como causa del bajón. De todas formas, hablando de protagonismo tenemos por fuerza que referirnos al zorro. Un tipo que abunda como nunca, para desgracia de perdices y conejos y dicha de cazadores, pues ya sabemos que lo que es malo para una cosa es buena para otra.
Y es que, su caza, además de entretenida, otorga a sus innumerables "forofos" innumerables posibilidades de éxito. De hecho su abundancia y la falta de otras "nobles" a que tirarle, a propiciado en Galicia la aparición de numerosas peñas que, de un tiempo a esta parte, se dedican prácticamente de manera continua a su caza. Pasando con otras especies como la paloma, la agachadiza, el avefría el estornino o el zorzal, tan solicitadas en otras regiones, aquí carecen prácticamente de interés para los cazadores. Tanto es así, que posiblemente sobran los dedos de las manos para contar los deportistas que se dedian a su caza de una manera exclusiva. Todo, a pesar de las muchas alegrías que brindan a sus pocos incondicionales. Unicamente las abundantes y desconfiadas torcaces son objeto de algún interés, arreándoseles la perdigonada de turno cuando se ponen a tiro.
Por su parte, la introducción en estos últimos años del faisán en algunos tecores, no sólo sirvió de alivio y remedio a algunos cazadores esta temporada, sino que hizo felices a más de uno. Una pieza deportiva que parece haber encontrado en los montes gallegos un lugar idóneo para su expansión. Al menos eso es lo que nos cuentan y atestiguan los resultados. En cualquier caso, los mejores logros se consiguieron este año en la codorniz. Los cotos ubicados en las tierras que en su día bañaron las aguas de la hoy desecada Laguna de Antela, volvieron a exponer la riqueza que atesoran de esta pequeña ave migratoria y a dar lo mejor de sí, convirtiéndose en todo un referente a nivel de toda España. Los números hablan por si solos: 7.307 piezas capturadas oficialmente en los "cuarteles" de los nueve acotados que disfrutaron de esta "míni" temporada, que contó con tan sólo ocho días de ejercicio. Y una percha general, por otro lado, que viene a ser el resultante de los aciertos conseguidos por los 1.160 cazadores que tuvieron la suerte de cazar en aquellos llanos terrenos.

CAZA MAYOR

Pasando con la caza mayor y más concretamente con las especies que está permitido cazarlas en Galicia, teniendo en consideración que tanto la caza del ciervo, como la del gamo y el muflón se limita a puntos muy concretos; corzo y jabalí repitieron como "estrellas" de la fiesta. El corzo sigue aumentando de tal manera, que hizo modificar a la Administración las cotas de capturas asignadas en un primer momento, resultado la temporada tan buena que se ha llegado a la conclusión de que su abundancia es ya superior a la del puerco bravo en muchas comarcas. El total de capturas, aún sin concretar oficialmente, podemos afirmar que es superior a la de temporadas precedentes.

Por su parte, el jabalí está que se sale del mapa. Sigue en su avance colonizador y produciendo abundantes daños en los cultivos y a su vez, ofreciendo infinidad de oportunidades a los cazadores. Este año las capturas no bajarán oficialmente ­según nos cuentan- de los 3.000 ejemplares, aunque la hora de la verdad estas serán muchas más, pues la caza de esta especie no tiene tregua en Galicia, cazándosele en toda época y con toda clase de métodos.
En resumen, regular temporada de caza menor y más concretamente de perdiz y conejo, y fenomenal de mayor.
   
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